La verdad que hace mucho que quería incursionar en esto. Les soy franco, más de una vez se me pasó por la cabeza, pero me daba cierto pudor, cierto cagazo.
Estoy acostumbrado a que “me lean” mis seres queridos, y nunca gente que no conozco. Es sabido que los conocidos te festejan el chiste. Ahora, a un punto que no te tiene, no creo que lo vayas a conmover así nomás con tus escritos.
Pero bueno, esta mañana me levanté, fui al gimnasio y a mi retorno, me sentía el rubio de Camel, entonces me dije: “Tincho no te amilanes y dale para adelante”.
Y acá estoy.
No sé que, ni sobre que voy a escribir. Lo que es más que normal en mí. Generalmente, me siento en la máquina y desarrollo una suerte de catarsis epistolar. A veces interesante otras no tanto. Que va hacer?... Son rachas.
Y en esta madrugada de sábado, en la que la morocha se fue a dormir temprano y me dejó solo como kung Fu, me dispongo a darle inicio a la cosa, nomás.
Es una noche rara. Y con el permiso de el señor lector, paso a explicar porque: Hasta hace unos días estuvimos con la chica que me pretende en Carlos Paz (realmente un hit ese lugar) en una semanita de vacaciones que nos tomamos para poder llegar a las del verano.
La verdad que la pasamos muy bien. Descansamos, paseamos, nos desenchufamos, nos dimos cuenta que en la “Ciudad de la furia” uno vive un tonito más arriba que en el interior (ellos no tocan bocina y hasta duermen la siesta), comimos a discreción y bebimos aún más.
Por lo que al llegar, la báscula acusó un gramaje nunca antes alcanzado en lo que va de mis 37 Abriles. No digo que me asemejo a un colchón atado, pero que vengo potente... vengo potente.
En consecuencia, he decidido optar por la comida sana y por mantenerme alejado del alcohol, al menos por un tiempo. (Digamos unos trece meses, días más, días menos).
Entonces, retomo: Como ya dije, la princesa se fue a zetear, estoy sentado en la compu, cigarrillos, café recién hecho y Bill Evans que engalana mis auriculares.
Resumiendo, en la semana no me afecta no darle cabida al amarillito (léase whisky) pero en este momento de comunión conmigo, la máquina y el Jazz, es como que se hace extrañar. Que va hacer?... son rachas.
Estoy acostumbrado a que “me lean” mis seres queridos, y nunca gente que no conozco. Es sabido que los conocidos te festejan el chiste. Ahora, a un punto que no te tiene, no creo que lo vayas a conmover así nomás con tus escritos.
Pero bueno, esta mañana me levanté, fui al gimnasio y a mi retorno, me sentía el rubio de Camel, entonces me dije: “Tincho no te amilanes y dale para adelante”.
Y acá estoy.
No sé que, ni sobre que voy a escribir. Lo que es más que normal en mí. Generalmente, me siento en la máquina y desarrollo una suerte de catarsis epistolar. A veces interesante otras no tanto. Que va hacer?... Son rachas.
Y en esta madrugada de sábado, en la que la morocha se fue a dormir temprano y me dejó solo como kung Fu, me dispongo a darle inicio a la cosa, nomás.
Es una noche rara. Y con el permiso de el señor lector, paso a explicar porque: Hasta hace unos días estuvimos con la chica que me pretende en Carlos Paz (realmente un hit ese lugar) en una semanita de vacaciones que nos tomamos para poder llegar a las del verano.
La verdad que la pasamos muy bien. Descansamos, paseamos, nos desenchufamos, nos dimos cuenta que en la “Ciudad de la furia” uno vive un tonito más arriba que en el interior (ellos no tocan bocina y hasta duermen la siesta), comimos a discreción y bebimos aún más.
Por lo que al llegar, la báscula acusó un gramaje nunca antes alcanzado en lo que va de mis 37 Abriles. No digo que me asemejo a un colchón atado, pero que vengo potente... vengo potente.
En consecuencia, he decidido optar por la comida sana y por mantenerme alejado del alcohol, al menos por un tiempo. (Digamos unos trece meses, días más, días menos).
Entonces, retomo: Como ya dije, la princesa se fue a zetear, estoy sentado en la compu, cigarrillos, café recién hecho y Bill Evans que engalana mis auriculares.
Resumiendo, en la semana no me afecta no darle cabida al amarillito (léase whisky) pero en este momento de comunión conmigo, la máquina y el Jazz, es como que se hace extrañar. Que va hacer?... son rachas.
2 comentarios:
Hola! siempre aparecen los lectores, y muchas veces no los ves ;)
ànimo hombre si en esta vida hay de todo, y te puedo asegurar que el blog aparte de catarsis, segùn el caso, conocès gente muy copada, ponete un counter y ves quièn entra, te dejo el link, a mi me funciona genial
http://www.histats.com/es/
saludetes!
Muchas gracias. Seguiré sus consejos.
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