De muy chico mi padre se encargó de inculcarme que hay que decir siempre la verdad. Por cruel que ésta sea, hay que afiliarse a ella. Decir la verdad, ante todo, la verdad. Nunca mentir.
Ahora, ya grande, logro entender, que el viejo hizo un buen trabajo. Por lo que le estoy muy agradecido. Ya que el hecho de ser devoto de lo estrictamente cierto, me ha traído muchas satisfacciones .
Tengo pocos amigos y todos, sin excepción, son partidarios de lo veraz. No sé si porque así se los enseñaron o por elección propia. Lo que sí tengo claro, es que entre el selecto grupo que compone “La mesa de los poetas”, nunca nos agarramos en una mentira. Sí en pequeñas fábulas piadosas, como cuando el Valija le dice al Zorro que lo ve más flaco. O cuando el mismo Zorro, le dice al mismo Valija, que durante la semana no está tomando alcohol. Eso no lo voy a negar. Uno tampoco puede luchar contra su escencia.
Y algo que quiero aclarar es la diferencia que hay entre una mentira y en ocultar una información.
Ocultar una información es no transmitir algo que uno sabe, con el fin de no amargar a un tercero. Esto según el estatuto de “La mesa de los poetas”, claro. Un nítido ejemplo se da cuando Martín está de encargado en el boliche y lo llama el Jefe para preguntarle como viene la recaudación. Martín sabe que “la burra” (léase caja) viene para atrás. Sin embargo le informará al Jefe: - “Todo bien Chelo... nunca mejor”.
Y Martín hace esto, no porque sea un mal tipo, o un bolacero. Lo hace porque sabe que mañana hay que pagarle a los proveedores y la torta no está. Entonces, con el fin de no amargar al Cacique con unas cuantas horas de anticipación, oculta, desfigura una información, que él tiene más que clara: A los proveedores les va a pagar Cadorna.
Eso es esconder una información. Ahora, una mentira, es algo que encima de ser un invento, se dice por decir, sin ninguna necesidad. Esto figura en el inciso 7 del estatuto.
Y hay unos seres que abusan de éste tipo de disciplinas. A esos seres se los conoce bajo el nombre de mujeres. Sí señor, leyó bien.
La mujer argentina miente!!! Y cómo!!!! Y para qué?!
Miente sin necesidad, sin un objetivo, lo toman como un deporte. Se dicen a ellas mismas: - Che estoy embolada. Qué hago? Y bueno... voy y miento. Y van y mienten señores, mienten!!
Y vamos al top fai de mentiras femeninas:
1- “El lunes empiezo la dieta”.
Mentira. Nunca es lunes.
El porqué de tamaño invento se desconoce, ya que nadie le preguntó cuando mierda va a empezar el tratamiento para dejar de semejarse a un estilizado cachalote.
2- “Yo nunca me masturbé”.
Andá!!! Dejáte de joder!!!
3- “ Dame 5 minutitos, me pongo una pavadita, me pinto un poco y vamos”.
Consejo: Andate a dormir, macho. O andá a tu video club amigo y alquilá la zaga completa de “El Padrino”, prepará una Paella, y ahí, recién ahí, estás en condiciones de pasar por la vivienda de la chica. Eso sí, cuando llegues, te va a decir: “ Me pongo perfume y bajo, gordo”.
4- Luego de terminada la primer relación sexual, ella lo mira y le dispara el típico: “Fuiste el mejor... Nunca sentí tanto”.
Qué pasa girls? No se dan cuenta que él también estaba ahí? Y qué también notó lo precario del asunto?
5- Para redondear, la típica mentira: “Yo no miento”.
Pero dejáte de joder!! Si no mentís para que carajo hacés la aclaración?
Es como le vive diciendo el Zorro al Gusti: “No tienen sorpresa, Gus... no tienen sorpresa”.
Ahora, ya grande, logro entender, que el viejo hizo un buen trabajo. Por lo que le estoy muy agradecido. Ya que el hecho de ser devoto de lo estrictamente cierto, me ha traído muchas satisfacciones .
Tengo pocos amigos y todos, sin excepción, son partidarios de lo veraz. No sé si porque así se los enseñaron o por elección propia. Lo que sí tengo claro, es que entre el selecto grupo que compone “La mesa de los poetas”, nunca nos agarramos en una mentira. Sí en pequeñas fábulas piadosas, como cuando el Valija le dice al Zorro que lo ve más flaco. O cuando el mismo Zorro, le dice al mismo Valija, que durante la semana no está tomando alcohol. Eso no lo voy a negar. Uno tampoco puede luchar contra su escencia.
Y algo que quiero aclarar es la diferencia que hay entre una mentira y en ocultar una información.
Ocultar una información es no transmitir algo que uno sabe, con el fin de no amargar a un tercero. Esto según el estatuto de “La mesa de los poetas”, claro. Un nítido ejemplo se da cuando Martín está de encargado en el boliche y lo llama el Jefe para preguntarle como viene la recaudación. Martín sabe que “la burra” (léase caja) viene para atrás. Sin embargo le informará al Jefe: - “Todo bien Chelo... nunca mejor”.
Y Martín hace esto, no porque sea un mal tipo, o un bolacero. Lo hace porque sabe que mañana hay que pagarle a los proveedores y la torta no está. Entonces, con el fin de no amargar al Cacique con unas cuantas horas de anticipación, oculta, desfigura una información, que él tiene más que clara: A los proveedores les va a pagar Cadorna.
Eso es esconder una información. Ahora, una mentira, es algo que encima de ser un invento, se dice por decir, sin ninguna necesidad. Esto figura en el inciso 7 del estatuto.
Y hay unos seres que abusan de éste tipo de disciplinas. A esos seres se los conoce bajo el nombre de mujeres. Sí señor, leyó bien.
La mujer argentina miente!!! Y cómo!!!! Y para qué?!
Miente sin necesidad, sin un objetivo, lo toman como un deporte. Se dicen a ellas mismas: - Che estoy embolada. Qué hago? Y bueno... voy y miento. Y van y mienten señores, mienten!!
Y vamos al top fai de mentiras femeninas:
1- “El lunes empiezo la dieta”.
Mentira. Nunca es lunes.
El porqué de tamaño invento se desconoce, ya que nadie le preguntó cuando mierda va a empezar el tratamiento para dejar de semejarse a un estilizado cachalote.
2- “Yo nunca me masturbé”.
Andá!!! Dejáte de joder!!!
3- “ Dame 5 minutitos, me pongo una pavadita, me pinto un poco y vamos”.
Consejo: Andate a dormir, macho. O andá a tu video club amigo y alquilá la zaga completa de “El Padrino”, prepará una Paella, y ahí, recién ahí, estás en condiciones de pasar por la vivienda de la chica. Eso sí, cuando llegues, te va a decir: “ Me pongo perfume y bajo, gordo”.
4- Luego de terminada la primer relación sexual, ella lo mira y le dispara el típico: “Fuiste el mejor... Nunca sentí tanto”.
Qué pasa girls? No se dan cuenta que él también estaba ahí? Y qué también notó lo precario del asunto?
5- Para redondear, la típica mentira: “Yo no miento”.
Pero dejáte de joder!! Si no mentís para que carajo hacés la aclaración?
Es como le vive diciendo el Zorro al Gusti: “No tienen sorpresa, Gus... no tienen sorpresa”.
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